No puedo parar de darle vueltas a todo

//No puedo parar de darle vueltas a todo
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“no puedo parar de darle vueltas a todo, analizo las cosas una y otra vez: le doy vuelta a las cosas que he dicho o hecho y también a todos los posibles problemas que puedan surgir… mi mente esta todo el rato: “¿y si pasa esto?, ¿y si pasa lo otro?… inseguridades, preocupaciones… es un “runrún” constante que me absorbe toda la energía”

He oído discursos similares a este en muchas ocasiones, incluso alguna vez lo he vivido en primera  persona: en mi adolescencia vivía en un bucle de preocupaciones constantes, un “run-run” que no paraba… ¿te suena familiar? ¿Te ha pasado alguna vez? ¿Conoces a alguien a quien le pase?

Muchas veces los pensamientos que nos quitan el sueño en estos casos suelen ser de diversos tipos:

Los problemas que podrían sucedes (o no): todas las posibilidades habidas y por haber se presentan en nuestra, mente, estos pensamientos suelen empezar por el famoso: “¿y si…?” vale para preocupaciones sobre temas propios o que afecten otras personas como pareja, hijos, padres, amigos…

Autorreproches y comparaciones: darle vueltas a cosas que consideremos que hemos hecho mal, compararnos con otros ”mejores” que nosotros… y torturarnos con ellos. “no soy capaz de…” “soy un desastre…”, “nunca acabo lo que empiezo…”, “mis compañeros han conseguido tal o cual cosa…”. “a mi edad debería estar…”

Predicciones o “lecturas de mente”: películas que suelen empezar por “seguro que…” por ejemplo: “seguro que piensan que…”, “seguro que está haciendo…”, “ seguro que saldrá mal y “, “seguro que es algo grave…”

Las películas que nos montamos:

El ser humano es especialista en montarse películas, todos lo hacemos. Más o menos elaboradas. Somos analíticos, y nos preocupamos por el futuro: eso está bien, el problema es quedarnos “enganchados” en las preocupaciones y en el análisis de lo que puede legar a pasar (o lo que paso), y sostenerlo y elaborarlo ad infinitum. Quedarnos “enganchados” nos consume excesiva energía y nos bloquea. La famosa parálisis por análisis.

Me gusta etimológicamente la palabra “preocuparse” porque indica ya de por si que la pre-ocupación es lo que viene antes de la “ocupación”. Es decir la finalidad y la utilidad de la preocupación es prepararnos para la acción.

Pero claro, cuando el “run-run” esta tooodo el dia en nuestra cabeza, estas preocupaciones y películas dejan de cumplir su función: no son útiles, no ayudan… al contrario: embotan y bloquean.

Haz que tu “run-run” sea útil.

Si me preocupo por mi estado físico por ejemplo y pienso: “he estado ganado varios kilos en estos meses, me he descuidado y la verdad que no me veo bien, no me siento bien así y  no me gusta verme de esta manera, siento que soy menos deseable a mi pareja, y la ropa no me sienta bien ¿Cómo pude descuidarme tanto?… he de hacer cambios y comer de manera más saludable, salir más con la bici y buscar la manera de hacer actividad física. ¿Qué puedo hacer?… “es un pensamiento que me moviliza a la acción, a cambiar algo que no me gusta.

Sin embargo si en la misma situación, lo que me digo a mi mismo es: “he ganado varios kilos en estos meses, me he descuidado y la verdad que no me veo bien, no me siento bien así y no me gusta verme de esta manera, soy un desastre. Mi pareja va a dejar de desearme, no se cuidar de mí mismo. Mis compañeros de trabajo se ven mucho mejor que yo, tienen más fuerza de voluntad para ir al gimnasio y mejores genes seguramente. Si sigo así acabare obeso o me dará un infarto, mi relación con la comida no es sana. Seguro que mi familia me critica a mis espaldas por haber engordado… Este tipo de pensamientos no solo no es útil, sino que acrecienta nuestro sufrimiento.

No se trata de No preocuparse, se trata de hacerlo de manera efectiva.

¿Qué podemos hacer si estamos en el bucle de darle vueltas a todo?

  1. Escribirlo todo:

En primer lugar señalar que lo mejor que podemos hacer si estamos en “bucle” es lo que yo llamo ”preocuparnos por escrito”: llevar una especie de diario de preocupaciones, escribir el “run-run”, y dedicar un tiempo a ello cada día. Al escribir procesamos la información de manera diferente, tomamos control sobre los pensamientos intrusivos, y nos ayuda a tomar distancia. Lo ideal de hecho es que te plantees, si estas en bucle, preocuparte solamente por escrito. Esto ayuda a:

Tomar distancia para las cosas en perspectiva.

Ordenar y clarificar.

Racionalizar.

Tomar el control y escuchar a nuestro dialogo interno.

Que salgan más cosas que las que “me digo” una y otra vez.

Se considera de que tus ideas son eso: ideas y pensamientos, no necesariamente son “la realidad” ni necesariamente va a suceder la película que te montas… ser consciente de ello ayuda a tomar cierta distancia, por ejemplo: “!no voy a poder!” Es distinto de “estoy teniendo el pensamiento de que no voy a poder”.

  1. Preocúpate de manera efectiva:

Utiliza tu buena capacidad de análisis para analizar mejor, de manera más efectiva: para ello se trata de tener en cuenta el punto que comentamos más arriba ¿es útil este pensamiento? ¿Me mueve a actuar o me limita? ¿Me ayuda de alguna manera o me hace sufrir sin motivo?…

Ojo, no se trata de preguntarte si es CIERTO o falso el pensamiento, sino de si es UTIL. Podemos tener pensamientos verdaderos que son inútiles: como por ejemplo: “nunca voy a ser tan guapa como Naomi Campbell”…

Ejercicio: reconoce al pensamiento inútil y salúdalo:

Se trata en analizar si el bucle en el que estamos dando vueltas se compone de pensamientos que nos sirven para pasar a la acción, para seguir adelante o para tomar una determinación: si estamos en un buce que no nos sirve de nada hemos de “dejarlo pasar”

No se trata de negar el pensamiento ni discutirlo, sino de no seguir dándole vueltas, reconocer tus “bucles”, aceptarlos y cambiar tu atención a otro pensamiento que pueda ser más útil.

Para ello una vez que detectamos el pensamiento inútil debemos reconocerlo “saludarlo” y dejar que se vaya. Por ejemplo:

Vaya, ya está aquí otra vez el pensamiento de que a mi jefe le caigo mal… Holaaa

Ok, otra vez los pensamientos negativos diciéndome que las cosas van a salir mal… Holaaa

Otra vez la cantinela de “nadie es de fiar”… Holaaa

Nuevamente estoy con los pensamientos de “no lo hice bien…” … Holaaa

Aja, ya estoy pensando otra vez que seguro que mi pareja me deja por otro/a… Holaaa

Ya está aquí el pensamiento de que algo malo le puede pasar a mi hija mientras esta fuera… Holaaa

Otra vez el discurso de “soy un/a fracasada”… Holaaa

Ha, ya está aquí el “me voy a quedar solo toda la vida”… Holaaa

Ok, ya estoy en el bucle de “soy una mala madre”… Holaaa

  1. Quita las etiquetas y céntrate en los hechos:

Evita hacer atribuciones y poner etiquetas hace que los pensamientos sean más realistas y efectivos: “he suspendido los últimos dos exámenes por no haber dedicado el tiempo suficiente a estudiar” es distinto de “he suspendido los dos últimos exámenes porque soy un mal estudiante”. Esto tiene que ver con racionalizar los pensamientos.

  1. Estar en el presente:

Para salir del “bucle de las ideas” hemos de practicar el estar más en el presente, en lo que estamos haciendo más que en lo que estamos pensando: pasar de la preocupación a la ocupación. La práctica de mindfuldness puede ayudar a tomar un mayor contacto con el aquí y ahora, y ayudarnos a entrenar nuestra atención a focalizarse en el presente.

Espero que estas pautas os sirvan para analizar de manera efectiva vuestro “bucle” mentales en el caso de que lleguéis a caer en uno, y hacer que el “run-run” de los pensamientos sea productiva en lugar de desgastante.

2020-07-28T19:22:00-05:00July 28th, 2020|Blog|0 Comments

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